martes, 3 de abril de 2012

Si a tu lado no hay reivindicación.

Toda su esencia estaba hecha de tiempo, por eso nunca llegaba tarde. Lo que más le gustaba del mundo, y mira que había cosas que le gustaban, era pasar las horas en las estaciones de metro observando e intentando predecir las vidas de cada par de ojos apresurados que pasaba por allí. Le intrigaba pensar cómo habría sido su vida si hubiera conocido a alguna de aquellas personas. Si formara parte de sus familias, de sus amigos o de sus tazas de café. Cuántas veces habría deseado saludar a algún desconocido y decirle "Hola, me gustaría que añadieras un pequeño matiz de tu vida a la mía", y así entretejer una aventura única cosiendo pedacitos de otras. Pero le daba demasiado miedo que la verdadera vida de sus encantadores desconocidos no superara sus expectativas. Así que aún sigue disfrutando del estimulante juego de construir identidades, historias y pesares, siempre desde fuera.


Mientras tanto pasan las horas, sueño que despierto a su vera, me pregunto si estará sola y ardo dentro de una hoguera..

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