martes, 17 de enero de 2012

1730

-¿A quién queréis más, a vuestro padre o a vuestra madre?
-Yo los quiero a los dos igual. Mi madre es muy cariñosa y mi padre siempre me cuenta cuentos antes de dormir.
-Mi padre es muy gracioso.
-El mío también, siempre nos hace reír.

La niña, extrañada y confusa, dijo algo asustada:

-El mío nunca se ríe.
-Eso es porque tu padre es una persona seria.
-¿Eso significa que nunca puede reírse? -preguntó con creciente pavor.
-Sí, significa que nada le hace gracia y que siempre está muy ocupado.

La niña se dio cuenta de la gravedad de la situación. ¿Su padre no podía reírse nunca? Peor aún, ¿nada le parecía gracioso? ¿Estaba siempre demasiado ocupado para poder prestarle atención a cosas que podrían hacerle gracia?

Decidió que pasaría algún tiempo analizando a su padre.

Lo observaba seria y atentamente con sus ojos negros cada vez que hablaba o alguien le decía algo. A veces decía cosas carentes de sentido para ella y los demás se reían, él simplemente sonreía. ¿Qué ocurría? Parecía como si su padre hubiera perdido la capacidad de reír, como si lo intentara pero no pudiese. Aquello a la niña le preocupaba cada vez más.

Al fin, un día la niña se armó de valor (un valor demasiado grande para alguien tan pequeño) y le preguntó:

-Papá, ¿tú eres una persona seria?

Su padre empezó a reírse a carcajadas.


(Al final, la niña creció y se dio cuenta de que su humor era igual que el de su padre).

viernes, 13 de enero de 2012

Ajeno.

Largo se le hace el día a quien no ama
y él lo sabe. Y él oye ese tañido
corto y duro del cuerpo, su cascada
canción, siempre sonando a lejanía.
Cierra su puerta y queda bien cerrada;
sale y, por un momento, sus rodillas
se le van hacia el suelo. Pero el alba,
con peligrosa generosidad,
le refresca y le yergue. Está muy clara
su calle, y la pasea con pie oscuro,
y cojea en seguida porque anda
sólo con su fatiga. Y dice aire:
palabras muertas con su boca viva.
Prisionero por no querer, abraza
su propia soledad. Y está seguro,
más seguro que nadie porque nada
poseerá; y él bien sabe que nunca
vivirá aquí, en la tierra. A quien no ama,
¿cómo podemos conocer o cómo
perdonar? Día largo y aún más larga
la noche. Mentirá al sacar la llave.
Entrará. Y nunca habitará su casa.

Claudio Rodríguez.


Porque cada sílaba es un beso por tu ombligo y todo eso.

jueves, 12 de enero de 2012

Y muere a todas horas gente dentro de mi televisor.

Últimamente no paro de escuchar música. Mientras me ducho, mientras voy a algún sitio, mientras hago la cama o mientras represento funciones. He desenterrado algunas viejas canciones de grupos que dejé apilados en el montón de "canciones que paso automáticamente cuando empiezan a sonar", y me han brillado los ojos al sorprenderme a mí misma recordando poco a poco las letras sin ningún tipo de esfuerzo consciente, las palabras simplemente se escapaban de mi garganta con precisión matemática.

Hoy me pasaría horas escuchando esta canción.

miércoles, 11 de enero de 2012

Atómica melancolía.

Me fundí con el agua y conocí la vida. Me aferré a un pincel que me mezcló con acuarela y fui. Fui arte desnudo producto de sueños y endiablados entresijos cerebrales, fui vida y fui muerte, fui Dalí, Kandinsky y Klimt; sentí el verdadero sentido. Comprendí lo incomprensible, o creo haberlo comprendido.

Fui bello.


martes, 10 de enero de 2012

En la cuerda floja.

Soy funambulista, dueño de la cuerda floja,
donde se ocultan los sueños vivo detrás de una hoja.
Así vi al ataúd igual que el tiempo que se esfuma,
llevo encima aquella cruz por un poco de luz de luna.
He perdido tanto por no estar atento
más que al boli y al papel, y al recitar mis sentimientos
he donado todo, he llorado mi sufrimiento,
he abandonado a mi ser y se lo he regalado al viento
por un pedazo de cielo
de las nubes formadas con poesías con sabor a caramelo,
mas cuando escribo sangro y duelo,
¿qué me espera en el último peldaño de escalera hacia el anhelo?
O en el pozo de los deseos.
Perdí amigos, mujeres y placeres por verdaderos trofeos,
he perdido todo menos un tornillo
desde que somos aliados el bolígrafo y yo.


Y aunque el suelo queme miro hacia alante,
aunque ande cansado,
créeme, soy un amante que teme amar demasiado,
he aceptado mis dilemas, mis delirios, mis letargos,
he retado al equilibrio y no consigo derrotarlo.


He visto al presente a mi lado pasar de largo,
he llorado sangre escribiendo un pasado amargo,
he perdido el miedo y hasta el cielo de tu boca,
mas yo vivo hasta donde la floja cuerda queda loca.
Llamémosle la cuerda floja, 
plasmo mis escritos en la hoja con sagrada inspiración de luna roja.
Soy funambulista de palabras
y equilibrio por todos los que defienden paradojas.


lunes, 9 de enero de 2012

Si no somos nadie, nadie va en contra.

Que cuando entre mis brazos 
resuenen cañonazos,
yo iré perdido entre tus dunas,
dejándolo todo, quemando los tronos
donde reinen dudas.

Toda historia puede contarse a partir de retales de canciones. El otro día empezó a sonar Que se joda el viento a través de mis auriculares de manera totalmente aleatoria. Hay poemas que merecen estar en libros, esta canción es uno de esos. Sobre todo porque habla de nosotros, al igual que otros tantos (nunca son demasiados, nunca son suficientes).

Que si a nuestra locura 
vuelven nubes oscuras,
nos cogerán frente con frente 
y codo con codo,
cada vez más solos rodeados de gente.

Hoy se ha formado una discusión en mi cabeza sobre la existencia de la casualidad. Es bonito creer que estemos entrelazados por algún tipo de fuerza exterior, pero más bonito es pensar que nos cruzamos absolutamente por azar, que entre los siete mil millones de terrícolas fuimos a parar al mismo sitio y en el mismo momento. Eso hace de nuestra caja de recuerdos (pasados y futuros) una auténtica proeza, algo gigante, luminoso y cálido. Nosotros somos luz y ellos están ciegos.

Y báñate en mis ojos, que se joda el mar
que quiera mecerte a su antojo.
Si no somos nadie, nadie va en contra.
Y si a las heridas quiere echarles sal,
sólo va a encontrarse cerrojos
y las cicatrices de la soledad.



Mi casa está donde estás tú,
los mismos ojos, la misma luz.


We made a promise.

Un palacio de cristal para nosotros.

lunes, 2 de enero de 2012

You know it's all because of you.

El penúltimo 31 de diciembre hice un repaso de todo lo que fue el 2010. Pensé en hacerlo sobre el 2011, pero ya se me ha pasado el día. Iba a hacerlo hoy, pero creo que no, además no es demasiado original. El único resumen de mi 2011, el verdaderamente valioso, consta sólo de una palabra.

He estado hurgando en cosas que escribí a finales de 2010-principios de 2011, y he de corroborar la frase de que el tiempo todo lo cura. El tiempo me curó de su ausencia, una ausencia que no debió provocar tal tragedia (ahora lo comprendo todo mejor), pero se trataba de mí: una adolescente hipersensible que empezaba a experimentar con sentimientos mayores. Creo que he mejorado bastante en eso del drama, y la verdad es que te lo debo a ti. Me llevaste a remolque en esos meses de ceguera hasta que comprendí que eras eso que encontré sin proponérmelo. Lo que no esperaba tener, pero ansiaba. Todo y más. El infinito.

Acabo de enviarte una foto con un escrito que sólo decía esto: No quiero arrepentirme de nada. Hagamos que esto dure, hagamos que sea de verdad. Lo escribí el 2 de agosto de 2010, nuestra historia contaba únicamente una semana, y yo ya sabía que teníamos razón.

El año que acaba de pasar sólo nos puso a prueba en verano, y en este blog está la prueba de que no fue fácil, pero sí valioso. No nos hizo darnos cuenta de lo muchísimo que nos queremos, eso ya lo sabíamos. Simplemente hizo que nos diéramos cuenta de que somos indestructibles. Somos inmortales.

Así que la palabra que resume mi 2011 es nosotros. Pronombre personal tónico, primera persona del plural. Nosotros, ealcuadrado.

-¿Sabes cuál es mi deseo para este año?
-¿Cuál?
-Tú. En realidad acabo de formularlo.
-El mío también eres tú.


Esta fue la primera canción que me dedicaste. Lo bueno que tiene escribir es que puedes viajar en el tiempo sólo yendo algunas páginas atrás.

Te amo corazón. Todo lo bueno que pueda escribir es por ti.

Y recuerda.. si el primer día del año es contigo, será un buen año.
Y sí, lo otro también.