viernes, 8 de mayo de 2015

All that I need to look inside.

Decías que esta canción te definía. El otro día escuchándola pensé que me definía también a mí. La volví a escuchar y decidí que no nos define a ninguno de los dos.

When will I know that I really can't go
to the well once more time to decide on.
Well it's killing me, when will I really see, all that I need to look inside.
Come to believe that I better not leave before I get my chance to ride,
well it's killing me, what do I really need, all that I need to look inside.

Puede que esta parte sea de los dos. La diferencia radica en que tú te miras por dentro (o eso me cuentas) y te arreglas, y yo siempre que lo intento me ahogo y dejo de hacerlo. A lo mejor es que nunca lo he intentado en serio.

The more I see, the less I know,
the more I'd like to let it go.

Esta parte es tuya sin lugar a dudas. Tú dejas que las cosas fluyan sin pensar qué podrá pasar mañana. Yo vivo pensando en las consecuencias de mis actos, en lo que podrían influir en la gente que me rodea. Tú lo arriesgas todo. A mí me aterra perder.

Deep beneath the cover of another perfect wonder where it's so white as snow,
finally divided by a world so undecided and there's nowhere to go.
In between the cover of another perfect wonder and it's so white as snow,
running through the field where all my tracks will be concealed and there's nowhere to go.

Y esto es claramente mío. Una vez me dijiste que yo era un folio en blanco que querías pintar. A lo mejor utilizo todo ese blanco para tapar el hoyo donde guardo todo lo que me deshace. (El hoyo está tan oscuro que no puedo saber su profundidad.)

A veces me desafino y me doy miedo.

Por eso no puedo (quiero) lidiar conmigo.


Sigo esperando perdonarme. No sé si lo estoy intentando.

(No me dejes sola.)

sábado, 11 de abril de 2015

You're leaving.

Nuestros silencios están llenos de canciones que no nos atrevemos a dedicarnos. De "te estoy echando (mucho) de menos" que no salen de nuestras bocas. De poesías y fragmentos de libros que leemos y nos callamos. De piezas de museo que queremos ver con el otro.

A lo mejor nuestros silencios los lleno sólo yo.



Todavía no entiendo que algo tan sólido pueda sujetarse de un hilo.

With, without,
and who'll deny it's what the fighting's all about.

jueves, 26 de febrero de 2015

Look right through me.

A veces me sorprendo hablando de ti.

El otro día tuve que apartar la mirada de tus ojos porque me parecieron tan íntimos que me estaban abrasando los nervios. Como si estuvieras viendo a través de mí. Creo que no solemos mirarnos tanto tiempo seguido a los ojos, y quizá por eso no pude aguantarlo. Pero me arrepentí de dejar de mirarlos, porque seguramente algo así no se repita en nuestra historia en mucho tiempo (ya sabes cómo somos).

Así que volví a fijar la vista en el origen de mi repentina sorpresa, diciéndome que la valentía hay que tenerla para todo, hasta para mirar a los ojos. Guardando la sensación tan dulce de ese intercambio simple, simplísimo, a la vez que abrumador.

A veces las musas provienen de veinte segundos de miradas correspondidas.


Creo que esta, entre otras, es una de las razones por las que podría esperar aunque doliera.

(Ahora no duele. Lo que es el platonismo.)

lunes, 2 de febrero de 2015

Sin otras alas que silencios.

La forma de querer tú
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.

Pedro Salinas, La voz a ti debida, versos 1385 a 1406.

Puede que sentarme aquí sea la confirmación. La sentencia. Creo que lo peor es que sea exactamente eso, una sentencia. La sentencia que confirma que lo he vuelto a hacer, que se me han escapado las palabras de la boca y que si doy un paso en falso me despeño por el precipicio de tu cuerpo ausente.

Mirar de frente al monstruo que se ha fugado de mi prisión emocional me derrumba mil veces. Lo peor de todo es que es un monstruo precioso porque tiene tus ojos sonrientes, y huele a ti, y dormiría abrazada a este monstruo todas las noches sólo por respirarte. Llenándome de sal las heridas, pero soñando feliz. Despertándome tan triste como me acosté, sabiendo que tu calor no me va a curar de la lluvia y el invierno.

Estoy echando de menos los besos que no me has dado. Las palabras que no me has dicho.

Está visto que no me puedo quedar sola conmigo.


Y yo, perdido, ciego,
no sé con qué alcanzarte, en donde estés,
si con abrir la puerta nada más,
o si con gritos; o si sólo
me sentirás, te llegará mi ansia,
en la absoluta espera inmóvil
del amor, inminencia, gozo, pánico,
sin otras alas que silencios, alas.

(Y esto es tan directo, que ni aunque te explote sabrás que es para ti.)

domingo, 11 de enero de 2015

You may rise to find the sun.

El amarillo puede irse en cualquier momento. Me asusta. Me ha hecho falta su brillo para eclipsar el añil, para convertirlo en un azul desvaído, gastado por el tiempo (y las lágrimas). Ya no es el color oscuro que me engullía, aquel en el que me sentía tan perdida que temía no volver a orientarme jamás. El amarillo me ha recordado que el tiempo desgasta el dolor. Su luz ha empalidecido los cuadros de la tristeza que colgaban en mis paredes. Es un pequeño sol, aunque a veces se le olvide brillar para sí mismo.

Y aunque me asuste, aunque vea venir otra vez al añil a lo lejos, quiero que despliegues las alas y vueles tan lejos como te haga falta para seguir brillando, ahora que por fin eres consciente de tu luz. De tu amarillo desbordante.


(Aunque se me parta el corazón en mil pedazos.)

domingo, 14 de diciembre de 2014

Añil.

Estoy llena de añil. Desbordante, de hecho. Se me hielan los domingos. (Será que no están llenos de amarillo). Cuando creía que ya me había hartado de las canciones tristes, era que no las conocía todas. Así que los domingos se me llenan de violines y pianos desconocidos.

Siempre encuentro una excusa para no quererme.

He actualizado mi lista de miedos. Sólo cambia la gente, el número sigue siendo el mismo.


Todo en (des)orden.

Espero perdonarme.

In an isolated system, entropy can only increase.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Sunflowers, 1888.

A veces, más que un ancla, necesito algo que me propulse con fuerza a la superficie. Las anclas, al fin y al cabo, se quedan en el fondo. Tú siempre flotas, y eso es maravilloso. Cuando me ves al fondo, me recoges y me sacas fuera. Me enseñas el color amarillo, y eso es más que maravilloso. Es casi magia. El calor, la vida, la luz. Todo está fuera del agua.

Gracias. Eres una conexión preciosa con el amarillo.


Normalmente, habría utilizado "necesitamos" en lugar de "necesito" en la primera frase. Pero me he rendido un poco. No me importa derrumbarme y admitir el derribo si es contigo. No estoy muy segura de si eso está bien o mal.

Quizá no leas esto nunca. Pero gracias, de corazón.

(La mejor postal que podías haberme traído. Sin duda.)