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martes, 9 de septiembre de 2014

It takes an ocean not to break.

Ojalá pudiera escribir algo.

Todavía no he salido de las canciones tristes.

Qué cansancio de todo.


Aunque lo que de verdad tenía ganas de hacer era suicidarme. Tenía ganas de tirarme por la ventana. Y creo que lo habría hecho si hubiera estado seguro de que alguien taparía mi cadáver tan pronto como aterrizara. No quería que un montón de estúpidos mirones me miraran mientras estaba todo ensangrentado.

J. D. Salinger, El guardián entre el centeno.

domingo, 15 de junio de 2014

You've got a lot of heart.

Me parece inmenso el mundo de los sentimientos. Tanto que no paro de perderme dentro. ¿Cómo sabemos si estamos alegres, tristes o eufóricos? Si no sabemos definirlos o delimitarlos.

Creo que el mundo de los sentimientos está compuesto por agua. Creo que quiero deshacerme un rato. Disolverme. Diluirme. Creo que, si estuviera perdida, ahora mismo no quiero encontrarme. Creo que quiero atenuarme.

Cómo podemos comparar emociones si no las conocemos. Cómo vas a sentir lo mismo. Sólo puedes sentir distinto.



-Hace millones de años que las flores fabrican espinas. Hace millones de años que los corderos comen, igual, las flores. ¿Y no es serio intentar comprender por qué se esfuerzan tanto en fabricar espinas que nunca sirven para nada? ¿No es importante la guerra entre los corderos y las flores? ¿No es acaso más serio y más importante que las sumas de un Señor gordo y rojo? ¿Y no es importante que yo conozca una flor única en el mundo, que no existe en ninguna parte salvo en mi planeta, y que un corderito puede aniquilar de un solo golpe, así sin más, una mañana, sin darse cuenta de lo que hace? ¿No es importante eso?
Enrojeció. Luego agregó:
-Si alguien ama a una flor de la que no existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es suficiente para que sea feliz cuando las mira. Se diría a sí mismo: "Mi flor está allí, en alguna parte...". Pero si el cordero se come la flor, para él es como si, bruscamente, todas las estrellas se apagaran. Y esto, ¿no es importante?
No pudo decir más nada. Estalló bruscamente en sollozos. Había caído la noche. Yo había dejado mis herramientas. Ya no me importaban el martillo, la tuerca, la sed ni la muerte. Había, en una estrella, en un planeta, el mío, la Tierra, un principito que necesitaba consuelo. Lo tomé en mis brazos, lo acuné. Le dije: "La flor que tú amas no está en peligro... Dibujaré un bozal para tu cordero... Dibujaré una armadura para tu flor... Yo...". No sabía qué más decir. Me sentía muy torpe. No sabía cómo llegar a él, cómo encontrarlo... Es tan misterioso el país de las lágrimas...
El Principito.

lunes, 15 de julio de 2013

Cory.

This sucks.

While listening to Jeff Buckley's Hallelujah I remember how it was to first realizing that I was a freak. I finally got used to it, but sometimes it's hard not to get sick with the claustrophobic feeling of not fitting in. I remember telling to nobody "please take me out of here", wherever my mind could just calm down and shut up.

But then I found out there were some places, some people I could relate to. Fandoms really made my world better. They helped me finding myself. Now I'm proud of being a weirdo; this is my reality, and I can move comfortably through it.

I started being a Gleek like three months ago. That TV show really moved me. They made me feel connected to the characters somehow. They fitted in my heart like a perfect puzzle, and I knew I found a brand new wonderful freaky thing to hold onto.

Last 13th made my world tremble. This is so unfair. I really don't give a shit if this sounds childish or stupid. Glee is really, extremely important to me. I'm not asking for understanding, just for respect. I really need to cry my pain away. I deserve feeling broken just for a while.

The only thing I want to hear right now is that it's okay to cry.



We will always love you, Cory.

martes, 4 de septiembre de 2012

Mi gigante de Lannister.

-Permite que te dé un consejo, bastardo -siguió Lannister-. Nunca olvides qué eres, porque desde luego el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte.
-Qué sabrás tú lo que significa ser un bastardo -Jon no estaba de humor para aceptar consejos de nadie.
-Todos los enanos son bastardos a los ojos de sus padres.
-Eres hijo legítimo, tu madre era la esposa del señor de Lannister.
-¿De verdad? -sonrió el enano, sarcástico-. Pues díselo a él. Mi madre murió al darme a luz, y nunca ha estado muy seguro.
-Yo ni siquiera sé quién era mi madre -dijo Jon.
-Sin duda, una mujer. Como la mayoría de las madres -dedicó a Jon una sonrisa pesarosa-. Recuerda bien lo que te digo, chico. Todos los enanos pueden ser bastardos, pero no todos los bastardos son necesariamente enanos.

Sin decir más, se dio media vuelta, y renqueó hacia el banquete, silbando una melodía. Al abrir la puerta la luz se derramó por el patio y proyectó su sombra contra el suelo. Y allí, por un instante, Tyrion Lannister pareció alto como un rey.

George R.R. Martin, Juego de Tronos.

Creo que no hace falta que describa la ternura que me inspira el personaje de Tyrion, y lo maravillosa que me parece su amistad con Jon Nieve.


He vuelto, y enganchada a Choque de reyes.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Emotions.

Las ideas rebotan en mi cabeza como pelotas de tenis que algún malvado sector de mi cerebro lanza a diestro y siniestro. Últimamente sólo me gusta lo que escribo si lo escribo sin pensar; hace tiempo que quiero contar algo que me deje satisfecha por aquí, pero si lo premedito me da asco. Me parece feo, antinatural, artificial y poco original. Y hay tantos temas que me intrigan y me reconcomen, tanto por lo que merece la pena escribir, que me defraudo a mí misma antes siquiera de terminar cualquier pensamiento.

Definitivamente lo abstracto me resulta más bello que lo concreto, prefiero lo simple a lo artificioso, y ni siquiera sé por qué estoy escribiendo esto, y esa es la clave. Escribir en el momento justo. Sobre la vida, las emociones, la música, los colores. En el momento.

Y hoy me he acercado al teclado para escribir que últimamente no me siento muy orgullosa de la raza humana, pero aún me siguen conmoviendo las pasiones y los sentimientos que llevan a alguien a poner al otro antes que él mismo, que me sigue pareciendo un misterio el llanto por la pérdida, el amor o la impotencia. Que si hay algo que todavía conservemos de humanidad, sin duda es la capacidad de que alguien provoque emociones en otro alguien, emociones intangibles que oprimen el pecho, revuelven estómagos y derraman miradas.

Oh, música, gracias por existir y hacer que las palabras fluyan.


Por supuesto, me he vuelto a leer Los Juegos del Hambre.

lunes, 5 de marzo de 2012

La magia existe II.

Tengo un borbotón de palabras salteadas en mi cabeza que no quieren ordenarse. Al menos, no van a crear nada bello. Escribo sólo porque tengo ganas de decir que me alegro de haber encontrado otra vez la ilusión con la que me bebía los libros algunos años atrás, que me encanta ese no dormir por seguir leyendo, el decir "tío, me he acabado 400 páginas en un par de días", que me siento mejor conmigo misma. Y que ahora que por fin he abierto la saga de Memorias de Idhún sólo puedo reprocharme el no haberlo hecho hace años.

Echaba de menos las buenas trilogías, y ya llevo dos geniales este curso (¡qué contenta estoy!). Supongo que desde que me acabé el último de Harry Potter por tercera vez, y después de leérmelo también en inglés, se me quedó un pequeño (gran) vacío literario. Que me puse súper triste, vamos. Por lo general odio los finales de los libros por la sencilla razón de que de una página a otra dejan de vivir conmigo, después de algunos días bebiendo de sus aventuras, desventuras y demás. Pero el final de Harry Potter fue devastador, el final de la serie de mi infancia y mi adolescencia (ya sé que soy una pesada con eso), y echaba de menos vincularme de nuevo a unos personajes que me marcaran tanto como ellos..

Así que nada, hace unos tres meses me enganché sobremanera con la trilogía de Los Juegos del Hambre (TODOS DEBÉIS LEEROS ESOS LIBROS). Y ahora Memorias de Idhún ocupa el puesto de vicio lector, hasta que irremediablemente me acabe la trilogía y tenga que buscarme otro chachi-libro.


jueves, 15 de diciembre de 2011

Infame turba de nocturnas aves.

Ya no recuerdo los poemas que recitaba a los soldados. Con el hambre lo primero que se muere es la memoria. No logro escribir un solo verso y, sin embargo, en mi cabeza resuenan mil nanas para mi hijo. Todas tienen la misma letra: ¡Elena!
Hoy lo he besado. Por primera vez lo he besado. Se me habían olvidado mis labios de no usarlos. ¿Qué habrá sentido él ante el primer contacto con el frío? Es terrible, pero debe de tener ya tres o cuatro meses y nadie lo había besado hasta hoy. Él y yo sabemos qué largo es el tiempo sin un beso y ahora, probablemente, no nos quede suficiente para resarcirnos. El miedo, el frío, el hambre, la rabia y la soledad desalojan la ternura. Sólo regresa como un cuervo cuando olisquea el amor y la muerte. Y ahora ha regresado confundida. Olfatea ambas cosas. ¿Hay ternuras blancas y ternuras negras? Elena, ¿de qué color era tu ternura? Ya no lo recuerdo, ni siquiera sé si lo que siento es pena. Pero lo he besado sin tratar de suplantarte.

Alberto Méndez, Los girasoles ciegos: Segunda derrota, 1940 o Manuscrito encontrado en el olvido.


jueves, 1 de diciembre de 2011

Mockingjay.

Peeta and I grow back together. There are still moments when he clutches the back of a chair and hangs on until the flashbacks are over. I wake screaming from nightmares of mutts and lost children. But his arms are there to comfort me. And eventually his lips. On the night I feel that thing again, the hunger that overtook me on the beach, I know this would have happened anyway. That what I need to survive is not Gale's fire, kindled with rage and hatred. I have plenty of fire myself. What I need is the dandelion in the spring. The bright yellow that means rebirth instead of destruction. The promise that life can go on, no matter how bad our losses. That it can be good again. And only Peeta can give me that. So after, when he whispers, "You love me. Real or not real?"
I tell him, "Real."


Suzanne Collins, Mockingjay, the final book of The Hunger Games.




Sin palabras. Una saga sólo comparable por el momento con Harry Potter. Lloro.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

oiasdiwoegfgfouigideugfoigfi!!!!!!!!!!

Por el rabillo del ojo veo que Peeta me ofrece la mano y lo miro, vacilante.
-¿Una última vez? ¿Para la audiencia? -me dice, no en tono enfadado, sino hueco, lo que es mucho peor.
El chico del pan empieza a alejarse de mí.
Lo cojo de la mano con fuerza, preparándome para las cámaras y temiendo el momento en que no me quede más remedio que dejarlo marchar.

Suzanne Collins, Los juegos del hambre.

NO PUEDEN HACERME ESTO.

¡¿Por qué, después de dos días casi sin dormir por no dejar de leer, por la angustia de saber qué iba a pasar con ellos, con Katniss y Peeta, por qué ahora dejan un final así?! AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGHHHHH

¡MUERTE!



lunes, 14 de noviembre de 2011

La mecánica del corazón.

Ya no puedo estar sin su presencia; el olor de su piel, el sonido de su voz, sus pequeñas maneras de representar a la muchacha más fuerte y a la más frágil del mundo. Su manía de no ponerse las gafas para ver el mundo tras el cristal ahumado de su visión lastimada; su forma de protegerse. Ver sin ver de verdad y, sobre todo, sin hacerse notar.


Pasa por delante de mí sin volverse, y desaparece en la oscuridad con un aire de cometa triste. Escucho un ruido de focos y juramentos en español. Mi cerebro le pide una sonrisa a mis recuerdos, pero el mensaje debe de haberse perdido por el camino.


Mathias Malzieu.

viernes, 4 de noviembre de 2011

New Moon.

"Será como si nunca hubiese existido", me había prometido.
Noté el suave suelo de madera en las rodillas y luego en las palmas de mis manos, y al fin, apretado contra la piel de mi mejilla. Esperaba poder desmayarme, pero, para mi desgracia, no perdí la consciencia. Las oleadas de dolor, que apenas me habían rozado hasta ese momento, se alzaron y barrieron mi mente, hundiéndome con su fuerza.
Y no salí a la superficie.


OCTUBRE.
NOVIEMBRE.
DICIEMBRE.
ENERO.


El tiempo pasa aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de la manecilla del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un cardenal. El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos extraños y treguas insoportables, pero pasar, pasa. Incluso para mí.

Stephenie Meyer.


Necesito libros.
Necesito libros.
Necesito libros.
Necesito libros.
Necesito buenos libros.


jueves, 3 de noviembre de 2011

San Manuel Bueno, mártir.

-Y no me olvidaré jamás el día en que diciéndole yo: "Pero, don Manuel, la verdad, la verdad ante todo", él temblando, me susurró al oído -y eso que estábamos solos en medio del campo-: "¿La verdad? La verdad, Lázaro, es acaso algo terrible, algo intolerable, algo mortal; la gente sencilla no podría vivir con ella." "Y ¿por qué me la deja entrever ahora aquí, como en confesión?", le dije. Y él: "Porque si no me atormentaría tanto, tanto, que acabaría gritándola en medio de la plaza, y eso jamás, jamás, jamás. Yo estoy para hacer vivir a las almas de mis feligreses, para hacerlos felices, para hacerles que se sueñen inmortales y no para matarlos. Lo que aquí hace falta es que vivan sanamente, que vivan en unanimidad de sentido, y con la verdad, con mi verdad, no vivirían. Que vivan. Y esto hace la Iglesia, hacerlos vivir. ¿Religión verdadera? Todas las religiones son verdaderas en cuanto hacen vivir espiritualmente a los pueblos que las profesan, en cuanto les consuelan de haber tenido que nacer para morir, y para cada pueblo la religión más verdadera es la suya, la que ha hecho. ¿Y la mía? La mía es consolarme en consolar a los demás, aunque el consuelo que les doy no sea el mío." Jamás olvidaré éstas sus palabras.
-Y el pueblo -dije-, ¿cree de veras?
-¡Qué sé yo...! Cree sin querer, por hábito, por tradición. Y lo que hace falta es no despertarle. Y que viva en su pobreza de sentimientos para que no adquiera torturas de lujo. ¡Bienaventurados los pobres de espíritu! 


Miguel de Unamuno.


El opio del pueblo.


viernes, 14 de octubre de 2011

Harry Potter and the Half-Blood Prince.

-Snape! He trusted you! Incarcerous! Fight back, you coward! Fight back! Sectumsempra!
-You dare use my own spells against me, Potter? Yes. I'm the Half-Blood Prince.

Sabes con certeza que eres una friki de Harry Potter cuando en química, hablando de los espectros atómicos, sólo puedes pensar en Expecto patronum.


sábado, 8 de octubre de 2011

La burocracia.


Sixto Martínez cumplió el servicio militar en un cuartel de Sevilla. En medio del patio de ese cuartel, había un banquito. Junto al banquito, un soldado hacía guardia. Nadie sabía por qué se hacía la guardia del banquito. La guardia se hacía porque se hacía, noche y día, todas las noches, todos los días, y de generación en generación los oficiales transmitían la orden y los soldados obedecían. Nadie nunca dudó, nadie nunca preguntó. Si así se había hecho, por algo sería. Y así siguió siendo hasta que alguien, no sé qué general o coronel, quiso conocer la orden original. Hubo que revolver a fondo los archivos. Y después de mucho hurgar, se supo. Hacía treinta y un años, dos meses y cuatro días, un oficial había mandado montar guardia junto al banquito, que estaba recién pintado, para que a nadie se le ocurriera sentarse sobre la pintura fresca.


Eduardo Galeano, El libro de los abrazos: La burocracia.


Todos escuchamos el cuento con los ojos cerrados preparados para contestar a la pregunta "¿Qué habéis sacado de este relato?" con la interpretación clásica: quizás a veces se llevan a cabo tareas que tiempo atrás tenían algún sentido y que ahora, finalmente, no. Que preguntarse el porqué de las cosas es fundamental, que a veces hay que romper con la tradición del "porque sí" e indagar para encontrar las razones originarias. Entonces, la niña de ojos claros y expresión soñadora que se contentaba con observar lo que hacíamos, contestó a la pregunta con "Había un general...", dispuesta a narrar lo que ella había entendido del cuento. Todos sonreímos al escuchar su respuesta porque, evidentemente, no era eso lo que nos pedían. Pero entonces pensé con nostalgia en esa inocencia ligada a la niñez por la cual sólo recordábamos lo que nos parecía imprescindible. ¿Qué más podía enseñarnos ese cuento aparte de que un general descubrió que el banquito un día estuvo pintado? De todas formas, era un cuento aburrido. ¿Y qué si se montaba guardia por eso? Menuda tontería. Al día siguiente de haberlo pintado podrían haber dejado de vigilarlo y ya está, no se habría hecho un cuento de semejante estupidez.

A veces habría que sentarse al lado de un niño y simplemente observarlo jugar.


martes, 4 de octubre de 2011

El Principito.

-¡Me ocupo de cosas serias!
Me miró estupefacto.
-¡De cosas serias!
Me observaba, el martillo en la mano, los dedos negros de grasa, inclinado sobre un objeto que le parecía muy feo.
-¡Hablas como las personas mayores!
Eso me dio un poco de vergüenza. Pero, despiadado, agregó:
-¡Tú confundes todo... mezclas todo!
Estaba verdaderamente irritado. Agitaba el viento sus cabellos dorados.
-Conozco un planeta donde vive un Señor carmesí. Nunca aspiró una flor. Nunca miró una estrella. Jamás amó a nadie. Nunca hizo más que sumas. Y todo el día repite como tú: "¡Soy un hombre serio! ¡Soy un hombre serio!". Se hincha de orgullo. Pero no es un hombre, ¡es un hongo!
-¿Un qué?
-¡Un hongo!
Ahora el principito estaba pálido de cólera.
-Hace millones de años que las flores fabrican espinas. Hace millones de años que los corderos comen, igual, las flores. ¿Y no es serio intentar comprender por qué se esfuerzan tanto en fabricar espinas que nunca sirven para nada? ¿No es importante la guerra entre los corderos y las flores? ¿No es acaso más serio y más importante que las sumas de un Señor gordo y rojo? ¿Y no es importante que yo conozca una flor única en el mundo, que no existe en ninguna parte salvo en mi planeta, y que un corderito puede aniquilar de un solo golpe, así sin más, una mañana, sin darse cuenta de lo que hace? ¿No es importante eso?
Enrojeció. Luego agregó:
-Si alguien ama a una flor de la que no existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es suficiente para que sea feliz cuando las mira. Se diría a sí mismo: "Mi flor está allí, en alguna parte...". Pero si el cordero se come la flor, para él es como si, bruscamente, todas las estrellas se apagaran. Y esto, ¿no es importante?
No pudo decir más nada. Estalló bruscamente en sollozos. Había caído la noche. Yo había dejado mis herramientas. Ya no me importaban el martillo, la tuerca, la sed ni la muerte. Había, en una estrella, en un planeta, el mío, la Tierra, un principito que necesitaba consuelo. Lo tomé en mis brazos, lo acuné. Le dije: "La flor que tú amas no está en peligro... Dibujaré un bozal para tu cordero... Dibujaré una armadura para tu flor... Yo...". No sabía qué más decir. Me sentía muy torpe. No sabía cómo llegar a él, cómo encontrarlo... Es tan misterioso el país de las lágrimas...


Antoine de Saint-Exupéry.



lunes, 3 de octubre de 2011

Harry Potter and the Deathly Hallows II

'I thought... you were going... to keep her... safe...'
'She and James put their faith in the wrong person,' said Dumbledore. 'Rather than you, Severus. Weren't you hoping that Lord Voldemort would spare her?'
Snape's breathing was shallow.
'Her boy survives,' said Dumbledore. 'Her son lives. He has her eyes, precisely her eyes. You remember the shape and colour of Lily Evan's eyes, I am sure?'
'DON'T!' bellowed Snape. 'Gone... Dead..."
'Is this remorse, Severus?'
'I wish... I wish I were dead...'
'And what use would that be to anyone?' said Dumbledore coldly. 'If you loved Lily Evans, if you truly loved her, then your way forward is clear.'
Snape seemed to peer through a haze of pain, and Dumbledore's words appeared to take a long time to reach him.
'What - what do you mean?'
'You know how and why she died. Make sure it was not in vain. Help me protect Lily's son.'
'He does not need protection. The Dark Lord has gone-'
'- the Dark Lord will return, and Harry Potter will be in terrible danger when he does.'
There was a long pause, and slowly Snape regained control of himself, mastered his own breathing. At last he said, 'Very well. Very well. But never - never tell, Dumbledore! This must be between us! Swear it! I cannot bear... especially Potter's son... I want your word!'
'My word, Severus, that I shall never reveal the best of you?' Dumbledore sighed, looking down into Snape's ferocious, anguished face. 'If you insist...'



jueves, 15 de septiembre de 2011

La magia existe.

En la vida hay ciertos detalles que a ojos de algunos parecen insignificantes (bien porque realmente lo sean, bien porque no exista un tiempo de reflexión hacia ellos) y que a mi ver son maravillosos.

Siempre he considerado la lectura como un placer, aunque, como todo, existen obras mejores que otras. Pero, ¿qué fantástico proceso nos lleva a seguir a personajes ficticios en sus respectivas historias y a echarlos de menos cuando acaba el libro? ¿Por qué puede acabar existiendo cierto apego emocional con seres irreales, objetos absolutamente creados por la imaginación de alguien?

Así fue como conocí a Ender, a Holden Caulfield, a Yandrak, Lunnaris y Kirtash, a Katniss Everdeen y Peeta Mellark, a Gregor Samsa, a Óscar Drai, a Edward Cullen (me niego a renegar de la saga.. la película podrá ser una basura, los libros son otra historia), a Wanderer, a Paloma y Renée, al Principito, a Stefano Mancini, a Cat y Angelo, a Bastián Baltasar Bux y Atreyu, a Momo, a Bruno y Shmuel.. y, por supuesto, a Harry Potter, Ron Weasley, Hermione Granger y todos los demás..

¿Por qué se llora leyendo un libro? ¿Por qué sentimos según lo que narra? Me gusta pensar que el motivo está en que somos un poco más humanos leyendo.. y en que realmente podemos sentir afecto hacia caracteres y personalidades sin una apariencia fija, todo ese rollo tipo Disney (no por ello menos cierto) de que la belleza está en el interior.


viernes, 2 de septiembre de 2011

Harry Potter and the Deathly Hallows.

Dumbledore opened his eyes. Snape looked horrified.
'You have kept him alive so that he can die at the right moment?'
'Don't be shocked, Severus. How many men and women have you watched die?'
'Lately, only those whom I could not save,' said Snape. He stood up. 'You have used me.'
'Meaning?'
'I have spied for you, and lied for you, put myself in mortal danger for you. Everything was supposed to be to keep Lily Potter's son safe. Now you tell me you have been raising him like a pig for slaughter-'
'But this is touching, Severus,' said Dumbledore seriously. 'Have you grown to care for the boy, after all?'
'For him?' shouted Snape. 'Expecto patronum!'
From the tip of his wand burst the silver doe: she landed on the office floor, bounded across the office and soared out of the window. Dumbledore watched her fly away, as her silvery glow faded he turned back to Snape, and his eyes were full of tears.
'After all this time?'
'Always,' said Snape.


J.K. Rowling.



No importa cuántas veces lo lea, cuántas veces lo vea en la película, en español, en inglés. Seguirá conmoviéndome sobremanera, volveré a llorar como la primera vez.

jueves, 16 de junio de 2011

La metamorfosis.

Hay libros que, en un principio, no notas si te gustan o no; simplemente lees. Por vicio, por aburrimiento o por intriga, cualquiera me vale. Sólo cuando dejas de leerlos es cuando sientes que quieres seguir haciéndolo, y sólo cuando terminan notas cómo han calado hondo, cómo lees las últimas frases mientras se desarrolla un pequeño vacío dentro de ti.

Pues bien, éste es uno de esos libros. Un pequeño tesoro de 55 páginas que queman en la mente y te encienden bombillas, te regalan otra perspectiva.

No creo que pudiera escribir algo digno de tal historia, leerlo es la única vía para entender el barullo de palabras que están escritas aquí.

Gracias por poner en mis manos algo así. Gracias de verdad.

viernes, 3 de junio de 2011

El guardián entre el centeno.

Aunque lo que de verdad tenía ganas de hacer era suicidarme. Tenía ganas de tirarme por la ventana. Y creo que lo habría hecho si hubiera estado seguro de que alguien taparía mi cadáver tan pronto como aterrizara. No quería que un montón de estúpidos mirones me miraran mientras estaba todo ensangrentado.


-¿Te has hartado alguna vez? -le dije-. ¿Nunca has tenido miedo de que, a menos que hicieras algo, todo fuera a ser asqueroso? Quiero decir, ¿te gusta el colegio y eso?
-Es un aburrimiento horrible.
-Quiero decir que si lo odias. Ya sé que es un aburrimiento horrible, pero lo que quiero decir es si lo odias.
-Bueno, no lo odio exactamente. Tú siempre tienes que...
-Pues yo lo odio. Jo, cómo lo odio -dije-. Pero no es sólo el colegio. Es todo. Odio vivir en Nueva York y todo eso. Los taxis, y los autobuses de la Avenida Madison, con esos conductores que siempre te están gritando que te bajes por la puerta de atrás, y que me presenten a tíos pedantes que dicen que los Lunt actúan como los ángeles, y subir y bajar en ascensor cuando sólo quieres salir a la calle, y esos tíos que te arreglan todo el tiempo los pantalones en Brooks, y la gente que no para de decir...
-No grites, por favor -dijo Sally. Lo cual tuvo gracia porque yo ni siquiera gritaba.
[...]
-Deberías ir a un colegio de chicos alguna vez. Pruébalo alguna vez -dije-. Están llenos de tíos falsísimos y todo lo que haces allí es estudiar y aprender lo suficiente para poder comprarte un puñetero Cadillac algún día, y tienes que fingir todo el rato que te importa que pierda el equipo de fútbol y todo lo que haces allí es hablar todo el día de chicas y de alcohol y de sexo. Y todos forman esos asquerosos grupitos cerrados. Los del equipo de baloncesto el suyo, los católicos el suyo, los malditos intelectuales el suyo, y los que juegan al bridge el suyo. Hasta los socios del maldito Club del Libro del Mes tienen su grupito.


J. D. Salinger.